jueves, 13 de octubre de 2011

XVI Encuentro de Historiadores Federados del Sudeste de Córdoba y Sur de Santa Fe. Firmat. 20 de octubre de 2007

Disertación de Daniel Vera


Norberto Mollo y Carlos Della Mattia


Norberto Mollo, Carlos Della Mattia y Ariel Araujo


Norberto Mollo, Daniel Vera, Carlos Della Mattia y Ariel Araujo

EL PARAJE MELINCUÉ. A 230 AÑOS DE SU OCUPACIÓN
El 15 de noviembre de 2007 se cumplieron 230 años de la ocupación efectiva y primera población de Melincué. Por entonces, 1777, las autoridades del recién creado Virreinato del Río de la Plata, veían con preocupación las invasiones que realizaban en las fronteras del sur de Córdoba y Norte de Buenos Aires, los indios huiliches y pehuenches ranquilinos, que causaban estragos y muertes en las poblaciones y en el tránsito de carretas. El paraje Melincué caracterizado por su imponente laguna, era frecuentado asiduamente por los aborígenes, desde donde lanzaban los malones. Este fue uno de los motivos fundamentales para la ocupación del lugar, con el objetivo de defender el ingreso a la frontera, y como protección al camino real que unía Buenos Aires con Cuyo. El topónimo Melincué, de vieja data, conocido prácticamente desde los inicios de la conquista, ya figura en el título de merced de tierras otorgados en 1681, a favor de Gerónimo Luis de Cabrera (biznieto del fundador de Córdoba). Con posterioridad a la Merced de Cabrera y dentro de los límites territoriales de ésta, se otorgaba hacia 1757 una nueva concesión la que sería conocida como "Merced de Arrascaeta". Esta precisa como límite oriental de la misma y, por ende de la jurisdicción provincial, al paraje de Melincué. En 1769, se produce la convergencia sobre Melincué de tres importantes contingentes militares procedentes de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, según lo dispuesto por el Gobernador y Capitán General Francisco Bucareli y Urzúa, con el objeto de reconocer y asegurar el tránsito por los caminos de postas que iban a Córdoba, Cuyo y Chile, seguramente para verificar el estado de situación de postas y fuertes e inspeccionar nuevos parajes adecuados para ser fortificados. A fines de 1772 llegaría al paraje Melincué, procedente de Buenos Aires, una nueva expedición con el fin de reconocer el territorio comprendido hasta ese punto. Encabezaban esta misión Pedro Pablo Pavón, quien representaba al Cabildo, y Ramón Eguía y Pedro Ruiz, en nombre del gobernador Vértiz. Poco después, en momentos en que el virrey Cevallos dispone reconstruir y repoblar el fuerte de India Muerta, el comandante Juan González propone en cambio, que se ocupe y fortifique Melincué, avanzado unos 50 km mas al sur. La desición de la autoridad virreinal sería llevar adelante ambas fortificaciones, cabiendole a Juan González la responsabilidad de ocupar el paraje Melincué el 15 de noviembre de 1777, y dar inicio ese mismo día a las obras de construcción del fuerte y de la nueva población.

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