viernes, 14 de octubre de 2011

I Encuentro Interdepartamental. Casilda. 9 de agosto de 2008

Carlos Della Mattia exponiendo

Norberto Mollo y Carlos Della Mattia exponiendo en Casilda

Carlos Della Mattia, Mariana Lussa y Norberto Mollo
Previamente a la existencia del Virreinato del Río de la Plata, existían caminos reales que comunicaban Buenos Aires con Asunción, con el Alto Perú y con Chile. Partiendo desde Buenos Aires, estos tres caminos surcaban el actual territorio del sur santafesino, donde se bifurcaban algunos de ellos tomando los rumbos Norte (Rosario-Santa Fe-Asunción), Noroeste (Córdoba-Tucumán-Alto Perú) y Oeste (San Luis-Mendoza-Chile).
La construcción y evolución de estas primeras vías de comunicación, estuvo ligada desde el principio, con las exploraciones del terreno y mas adelante con el desarrollo de la actividad comercial. Un fundamento básico de apertura y utilización de estos caminos, ha sido la razón comercial, los que si bien se utilizaban desde el comienzo de la conquista, el tránsito de mercancías desde Chile con Buenos Aires empieza a tormar forma a mediados del siglo XVII, por entonces también, los primeros tráficos de ganado se daban a través de rastrilladas aborígenes que conducían a pasos cordilleranos ubicados mas al sur. Hacia fines del siglo XVII y principios del XVIII, comienza a operarse el tránsito de ganado por el camino real, que de Buenos Aires conducía a Mendoza y por Uspallata a Santiago.
Uno de los objetivos salientes del trabajo consiste en replantear la traza de los mismos en la cartografía actual, destacando los distintos parajes a su paso, recuperando en muchos casos la toponimia de origen y analizando su etimología, así como la descripción de las postas enclavadas en su largo itinerario, desde la desolada pampa argentina carente de ellas en el siglo XVII, pasando por la gestación de un incipiente sistema de postas hasta tomar decidido impulso y densificación de las mismas en 1748; y luego hacia 1771, una práctica más estable de estos lugares de enlace para el recambio de cabalgaduras, hospedaje del viajero y traslado del correo.
Las vicisitudes de la vida en las mismas, vista y relatada por viajeros, en muchos casos extranjeros, nos dan una imagen de la realidad cruenta y dura, soportando las penurias propias de la vida en latitudes inhóspitas y desérticas, en muchos casos, como el asedio permanente de los malones, que destruía en oportunidades las precarias construcciones y daba muerte o cautivaba a sus moradores.


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